Te esperaré hasta el fin

Es tu lejanía la raíz de mi tristeza
¡Ay amor!
tantas noches por ti sollocé,
tantos días recordé tu rostro;
pero no volverás, lo sé,
por esto sufro aún más.

Si en mis sueños algún día yo te tengo,
que nadie me depierte, que nada en este mundo
me aparte de ti nuevamente,
pues no ha sido fácil sobrevivir en la distancia,
porque fue en tu presencia que realmente existí.

Sigo cautivo esperando,
tanto que deseo no morir,
pero si el destino, antes que a mi te sorprende,
allá iré a tu encuentro,
pues en lontananza yo anhelo,
que nuestras manos se crucen al fin.

Syd.

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